jueves, 27 de marzo de 2008

Deme mi sashimi...


En menos de un mes he intentado comer sashimi en un restaurante en dos ocasiones. Y digo "he intentado" porque he topado con la bonhomía del "tipo que atiende las mesas" (me niego a darle otro nombre) que poniendo en riesgo su integridad física (aunque él no lo supiera) me lo negó como San Pedro a Jesucristo, aunque por dos veces.

La primera iba con mis jefes y, copón, resulta que en su opinión las croquetas, el huevo escalfado con crema de champiñones y trufa, el foie y la ensalada de queso de cabra e ibéricos (uno por cada uno de los tres comensales) el sashimi al centro y el plato principal "...psss... ¿no va a ser mucho?, mejor les quitamos el sashimi, ¿no?".

Second chance: iba con mi familia y lo mismo... "bueno... mira, no te voy a poner el sashimi, pero tengo un tataki...", así como haciéndome un jodido favor.

Esta actitud está en la mejor tradición de los "profesionales que hacen lo que les sale de los cojones a pesar de lo que tú les digas". Os resulta familiar ¿verdad?. Pongo algunos ejemplos:

- A la amable petición de "¿Me pasas un tres por arriba y un dos y medio por los lados?" responde la esmerada peluquera: "Mejor te paso un cuatro por arriba y un tres por los lados..." Y lo hizo.

- "Póngame esa lubina, gracias"... El pescatero: "¡¡¡pues te voy a poner un bakalao!!!"

- Ya lo último de lo último: "Deme una caja de Couldina"... "A mi el Frenadol me va mucho mejor, pruébalo" mientras pasaba el código de barras, del Frenadol, obviamente, por el lector... Manceba...

Alguna vez, alguna vez he estado tentado de responder algo así como Al Pachino en Taxi Driver "Are you tolkien to me?", o tal vez "¿insinúa que no sé lo que quiero en la vida?"

Pero hay casos de auténtica genialidad. En el retorno a casa en una de esas noches de fiesta en las que salíamos a "controlar el ki", parábamos de vuelta a las seis de la mañana en un bar-restaurante de una gasolinera . Yo acudí para comprobar el mito, pues unas semanas antes dos amigos me comentaron la siguiente escena:

- "Ponme un solo... Y a mi un cortao"

- A lo que el camarero respondió "¿Solo? ¿Solo? Tú lo que quieres es una lasaña... Y tú un platico de asao"...

Y se los puso. Y se los comieron. Y les pareció genial. Y a mi también...

Y yo le pedí un solo (mis amigos pidieron sus habituales raciones de lasaña y asado) y acabé intentando digerir durante todo el fin de semana los tres donuts rellenos que el tipo me sirvió sin compasión y sin que yo se los pidiera.

¿Tal vez si vuelvo a esa gasolinera y pido un asiático pueda degustar al fin mi sashimi?.

5 comentarios:

Alboroque dijo...

A mi no em quitan el plato de sashimi de mi comanda ni por todo el oro del mundo...

Lo del asado a las 6 de la mañana, no se yo si me vería capaz, ni siquiera de un plato de pescado crudo, jejejeje

Goliadkin dijo...

Hoy me ha vuelto a pasar: "Deme un carpaccio mixto, unas patatas con salsa de queso de no se qué, una ensalada de tomate con boquerones, un no se qué y un no sé qué coño"... "Pues te voy a poner un plato que se llama Carlos, que lleva mi nombre..."
Mira, ponme lo que te salga de los cojones y vete ya, y la próxima vez drógate después de tu jornada laboral... O desenvaina tu katana...

sushi de anguila dijo...

Ese comportamiento impropio sólo tiene dos explicaciones: primera, que tanto el que te sirve como el resto de comensales son unos garrulos o unos tikismiks para los que el pescado crudo es más un revulevetripas que una delicia (típical murcianish); segunda, indicativo de que el pescado no estaba tan fresco como lo pintan, y así a pelo canta ópera o parece directamente sacado de la pescadería del galo Ordenalfabétix. Sé que no hace falta que te lo diga, pero el lunes y el domingo son los días de la semana en que uno ni debería plantearse comer sashimi...
En cuanto a lo de comerse un asado a las seis de la madrugada...no soy el más indicado para criticarlo...jajajjaja. Un abrazo de luchador de sumo para ambos dos...

Antonio Rentero dijo...

Lo curioso es que no pasa nunca en la siguiente situación:

Ella: Pues me vas a llevar ya a mi casa.

Él: Tú lo que quieres es que te lleve a mi apartamento y te haga un traje de saliva hasta el amanecer, momento en el que tú me devolverás el tratamiento.

Ella: Ah, pues ahora que lo dices...

NO. Eso nunca pasa. Ella siempre te mira y te dice:
-Déjalo, ya me pido yo un taxi.

País.

Anónimo dijo...

Pues sí, es una actitud bastante frecuente entre el gremio de los camareros (profesionales o no).
Un ejemplo:

Sábado a las 6 de la tarde en un concierto. Solanero.
Un chico, claramente perjudicado de más: "Oye, ¿me pones un mini de kalimocho?".

Camarera, entradita en años: "Te voy a poner un vaso de leche fresquita,..."

El chico se bebió el mini de leche más feliz que una perdiz y !se empeñó en pagarlo a precio de kalimocho!

Vivir para ver, oiga